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La relación entre el residente y el tutor y la responsabilidad compartida.

La residencia médica es una modalidad de enseñanza de posgrado, caracterizada por la capacitación en el servicio, bajo la guía de profesionales con altas calificaciones éticas y profesionales. En el contexto de esta relación, es esencial, por lo tanto, la existencia de supervisión en la enseñanza de los residentes, creando, entonces, un vínculo preceptor-aprendiz / alumno-maestro.

Por lo tanto, como el preceptor es el supervisor de los actos médicos y el responsable de la distribución de actividades, le corresponde a él demostrar y guiar, evaluar la progresión de las habilidades del residente, para luego delegar tareas de mayor complejidad, establecer responsabilidades y estrategias de acción.

En este sentido, es digno de mención que en la Matriz de Habilidades de Radiología e Diagnóstico por Imágenes, aprobada por CNRM y preparada junto con CBR, el propósito de la residencia en el área de Radiología es capacitar especialistas para trabajar en todo tipo de imágenes médicas, para que cada año de la residencia se propongan actividades más complejas para desarrollar cada una de las habilidades de futuros especialistas.
A pesar de toda supervisión y orientación, el CFM entiende que el médico residente tiene el conocimiento necesario para tratar al paciente y asume la responsabilidad directa de las consecuencias derivadas de sus actos. Por otro lado, tenemos la responsabilidad ética del preceptor, por los actos médicos realizados por los residentes bajo su supervisión, llamada responsabilidad compartida.

En este sentido, las opiniones de CFM (opiniones CFM nºs: 13/2002 y 3/1992) y CRM reconocen la responsabilidad compartida entre el preceptor y el médico residente en la práctica del acto médico realizado durante la capacitación en el programa de residencia médica.
Debe aclararse que la expresión "residencia médica" objeto de este artículo debe tratarse en un sentido amplio y amplio, contemplando así los cursos de mejora.

Además, debe tenerse en cuenta que aunque el médico residente puede llevar a cabo el examen y preparar / firmar el informe de forma autónoma, debido a la necesidad de supervisión inherente al Programa de residencia, que genera responsabilidad compartida, es prudente revisar el informe y del trabajo desarrollado, con la firma respectiva, por el preceptor, titular de especialización en radiología.

A medida que se comparte la responsabilidad, tanto el médico residente como el preceptor son responsables de responder a la ética civil e incluso penalmente por los actos médicos realizados, y la revisión del informe y la firma de ambos profesionales pueden definir, de manera más segura, a los responsables de su elaboración y supervisión, asignando eventual responsabilidad a aquellos que efectivamente participaron, o deberían haber participado, en el cumplimiento del acto.

Asesoría legal de CBR

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Escrito por

Milena

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